Quién nombra las técnicas de jiu-jitsu

Casi nunca quienes las inventaron. Muchas veces, ni siquiera quienes las usaron. Detrás de los nombres de estas llaves hay cuatro reglas que llevan más de setenta años repitiéndose.

BJJ Square · Actualizada el 11/08/2026

En cualquier gimnasio se usan una docena de palabras que nadie ha explicado nunca: kimura, ezekiel, omoplata, berimbolo, d'arce. Suenan a vocabulario técnico. Casi todas son apellidos de personas, y casi ninguna pertenece a quien inventó la técnica.

1. El nombre certifica la fama, no la autoría

En cuatro de estas historias la persona que da nombre a la llave no la inventó. Kimura, Ezequiel Paraguassú, Joe D'Arce y Eddie Bravo aparecieron con llaves que ya existían en judo, en catch wrestling o en la lucha escolar estadounidense. Las hicieron reconocibles, y en el jiu-jitsu eso es lo que se premia.

2. Casi siempre el nombre lo pone otro

  • La prensa: la guardia De La Riva tras una victoria sobre Royler Gracie y, con toda probabilidad, también la kimura, como «kimuriana».
  • Un entrenador de fuera: la d'arce, del hombre que no paraba de verlo ganar.
  • Un amigo: el brabo, a partir de una dirección de correo.
  • El propio gimnasio: la ezekiel, de «la que hace Ezequiel».

La única excepción declarada es el twister, donde el hombre que está detrás podría haberle puesto su propio apellido y eligió un nombre descriptivo, para no confundirlo con una técnica que ya se llamaba así.

3. Muchos de los nombres no son brasileños

Samuel Braga, que desarrolló el berimbolo, lo dice sin rodeos: «*En Brasil nunca les pusimos nombre a las posiciones, simplemente las explicábamos*».

Berimbolo, twister y d'arce nacieron, o cuajaron, fuera de Brasil, en un entorno de habla inglesa, sobre técnicas brasileñas o japonesas. Es también el motivo por el que las atribuciones siempre están en disputa: quien hizo la técnica y quien le puso nombre suelen ser personas distintas, en continentes distintos, con años de diferencia.

4. Los nombres descriptivos envejecen mejor

Omoplata significa escápula. Gogoplata significa garganta. *Guarda pudim* quería decir que te hacía tambalear. Son nombres que explican lo que pasa, y quien los oye por primera vez entiende algo.

El jiu-jitsu casi siempre ha preferido el apellido. El resultado es un vocabulario que se aprende de memoria en lugar de deducirse: da para contar historias, pero es trabajo extra para quien empieza.

Cómo están escritas estas páginas

  • Las fuentes se dicen. Hay muy pocos documentos de época sobre la historia del jiu-jitsu en internet: casi todo son historias que se van pasando. Cuando algo está documentado lo decimos, y cuando es tradición oral también.
  • La duda se dice. Cada página tiene una sección de «lo que no sabemos». No es modestia: es la forma de evitar que una suposición se convierta en un hecho solo porque alguien la escribió.
  • Sumamos, no derribamos. Ninguna de estas historias está aquí para quitarle mérito a nadie. Están para explicar cómo acaba una técnica con un nombre, que casi siempre es más interesante que la versión corta.
Todas las guías

Preguntas frecuentes

¿Por qué las técnicas de jiu-jitsu llevan nombres de personas?
Porque en BJJ el nombre señala a quien estaba haciendo reconocible esa llave, no a quien la creó. En muchos casos la técnica ya existía en judo o en catch wrestling.
¿Quién decide cómo se llama una técnica?
Rara vez el atleta. Históricamente han sido la prensa deportiva, los entrenadores, los amigos o simplemente el uso diario en el gimnasio.
¿Por qué tantos nombres son ingleses o nacieron fuera de Brasil?
Porque en Brasil las posiciones se explicaban sin ponerles nombre. La nomenclatura moderna se formó en buena parte en Estados Unidos, aplicada a técnicas brasileñas o japonesas.
¿Qué significa el sufijo «-plata»?
Nada por sí mismo: es el final de la palabra omoplata, que significa escápula, separado y reutilizado para marcar una familia de sumisiones. No significa «llave de brazo».

Comparte esta guía

Las palabras del jiu-jitsu

Sigue con